Me gusta la idea de trabajar en proyectos. Da unos límites, una meta precisa a lo que hago. Cada proyecto consiste en estudiar medios naturales bien precisos. Recorro estas zonas a lo largo del año para documentar su formación, la complejidad de los mecanismos que la han hecho y le hacen evolucionar cada día, la variedad de paisajes por los que se desarrolla, y también por su fragilidad y la necesidad absoluta de protegerlos. El objetivo es dar una imagen lo más precisa posible de estas zonas intentando conseguir que todo esto sea pedagógico y estético a la vez.


Hace dos años que recorro las Bardenas Reales de Navarra. Esta zona, situada a unos 80 km al sudeste de Pamplona en el corazón de la gran depresión del Ebro, es verdaderamente sorprendente. Lo que podemos admirar, es lo que queda de un inmenso depósito de aluviones después de millones de años de erosión. Grandes acantilados, cabezos, cañones más o menos profundos, estepas, salinas, bad-lands. Pasajes que recuerdan el sur de Utah. Pero como el suelo está compuesto principalmente de marna, la zona es extremadamente erosiva y frágil. Aquí las tormentas dibujan el paisaje A pesar del clima hostil que impera, el hombre, por la agricultura o el pastoreo, ha encontrado su sitio en medio de esta zona semidesértica. Enclaves que datan de la edad de hierro se han actualizado. La Junta de las Bardenas, organismo que gestiona la zona, trabaja para una mejor protección de esta. Si se han hecho grandes avances desde los años 80 cuando hordas de 4x4 subían en todos los sentidos no debemos olvidar que esta zona sigue siendo frágil , sensible y que necesita para perdurar de toda nuestra atención, ayuda y protección.



En raras ocasiones, la naturaleza aprovecha el desarrollo de la actividad humana. Es el caso del bosque de Iratí en el País Vasco Francés. Sobreexplotado desde mitad del siglo XIX hasta finales de los años 50, es a partir del desenclave en 1964, que el bosque de Iratí ha visto su situación mejorar: una mejor accesibilidad ha permitido poner fin a la técnica de la poda rasa y de mantener la actividad selvo-pastoral tan importante en el País Vasco del interior. La gestión razonable que se ha instalado después, respetuosa con el entorno ha dado un segundo respiro al bosque. Encontramos hoy en día en el País Vasco algunos de los mayores bosques de hojas de Europa. Estas zonas son, tanto del lado español como del francés, dominadas por el haya, magnifico árbol que puede vivir más de 250 años y alcanzar 40 metros de altura. El haya tiene una fuerza, una presencia ante la cual es difícil ser indiferente y los bosques que forma son lugares especiales donde es bueno perderse.



En islandes , "fjallabak" significa "camino detrás de las montañas". ¿qué hay a lo largo de este camino? En realidad, bastantes cosas: volcanes, glaciares, fuentes de agua caliente, fumarolas, campos de obsidiana, ríos glaciares, dunas de arena negra, campos de lava, campos de espuma y de líquenes, montañas de riolitos... Es el lugar más increìble que jamás he visto. Pero es un sitio difícil. Difícil por el clima cambiante y difícil porque no se sabe por dónde comenzar. En Islandia la naturaleza está jugando con un enorme puzzle cuyas nuevas piezas aparecen cada día. Es este aparente caos que fascina, que da ganas de volver para tratar, una vez más, de comprender lo que ocurre.

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